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¡Es hora de comer!
Las pautas para alimentar un niño son las mismas que las de un adulto, sólo que con menores cantidades. Trata de seguir un horario fijo, para que tu hijo se habitúe a comer a sus horas y su cuerpo pueda organizarse para asimilar correctamente todos los nutrientes.
Mantén siempre las comidadas principales y unos buenos hábitos alimentarios. Si te organizas con un menú semanal, seguro que será más sencillo.
El desayuno
El desayuno es la primera comida después de las horas de ayuno nocturno. Con él deben cubrirse aproximadamente el 30% de las necesidades nutricionales del día.
Un desayuno ideal puede constar de una ración de leche, cereales, galletas, un bizcocho casero o tostadas con mantequilla, mermelada o miel, una pieza de fruta, o zumo. Al principio, tu hijo puede continuar tomando biberón con leche y cereales, pero a partir de los 20 ó 24 meses convienen sustituirlo por la taza y la cuchara.
Es importante variar el desayuno cada día para que no le resulte monótono al niño. Si tu hijo no come lo suficiente por la mañana, puedes complementar su dieta ofreciéndole a media mañana el alimento que faltó a primera hora: por ejemplo, un pequeño bocadillo o unas galletas si no tomó éstos u otros equivalentes para desayunar, o bien una pieza de fruta.
La comida puede estar compuesta por dos platos o por un plato único. Lo importante es que en la comida estén presentes todos los grupos de alimentos: cereales-pan, pasta-arroz-patatas, verduras, alimentos protéicos (carne, pollo, pescado, huevos, legumbres con arroz), fruta o ensalada, y lácteos. Dos opciones de menú pueden ser:
- Primer plato de puré de patatas con verduras. Segundo plato a base de carne, pollo, pescado o huevo. Postre: una pieza de fruta y un yogurt.
- Plato único a base de puré de verduras con legumbre y un poco de arroz, ensalada, yogurt o natillas.
La merienda
Después de varias horas sin comer, la merienda tiene que contener un aporte energético suficiente para que el niño continúe activo hasta la hora del baño, pero no debe ser tan copiosa como para que les quite las ganas de cenar. Muchos niños prefieren seguir con la papilla de frutas hasta cumplidos los dos años, pero otros prefieren comer algo más consistente, como una loncha de jamón york. En todo caso, debes evitar que tu hijo abuse de dulces o productos preparados, que aportan muchas calorías y pocos nutrientes.
La merienda de tu hijo debería contener dos de los siguientes tres grupos de alimentos: frutas, pan o cereales y lácteos.
Una posible merienda puede ser macedonia de frutas con yogurt, una rebanada de pan con loncha de queso, o jamón york con pan y zumo de frutas natural.
La cena
Después del baño, la cena debe tomarse un rato antes de irse a la cama.
El menú a esta hora será similar al de la comida, pero:
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Ofrece a tu hijo menos cantidad de alimentos.
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Evita los alimentos muy energéticos o de difícil digestión.
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No repitas los alimentos que ha tomado a mediodía, exceptuando las verduras.
Los purés y las sopas son la mejor elección para la hora de la cena. Antes de ir a dormir, puedes darle a tu hijo un vaso de leche o un yogurt para completar su aporte diario de lácteos (debe estar sobre los 500 ml.)